martes, 3 de febrero de 2015 4 opiniones

¿Optimista? Optimista mis cojones.


   Ser optimista es inútil, solo sirve para hacerte falsas esperanzas de que algo pueda pasar cuando no tienes garantía alguna de que eso vaya a pasar. Claro, luego pasa lo que pasa, te bajas de las nubes, pero no de cualquier forma, sino chocando contra el suelo más duro que hayas chocado nunca, también llamado realidad. Y no es solo el hecho de caer y chocar, para ello han tenido que cortarte las alas, alas que lentamente tú has ido creando y que al final, por una cosa u otra, te las han arrebatado. 

Ser pesimista es mejor, si piensas siempre que las cosas te van a salir mal, al menos así no te llevas esas non gratas sorpresas, te quedas como estabas, y si sale bien, pues mira, eso que te llevas.. 

   Os voy a poner unos ejemplos para que veáis que ser pesimista es mejor en todos los casos: 

- Tu madre pilla un catarro de tres pares de cojones. Piensa que ya tienes que ir preparando pasta para el funeral. Y si no la palma, la alegría de la huerta.

- Sales una noche con ganas de pillar cacho. Has de pensar que no te vas a comer un rosco, así no te quedas con las ganas, y si al final sale algo te sentirás incluso mejor que si hubieses partido con esa idea desde el principio. 

- Empiezas un curso difícil, estudias para sacártelo todo bien, pero no todo sale según lo planeado y suspendes una o dos asignaturas. Si hubieses empezado pensando que ibas a repetir, al final serías feliz pensando que solamente te han quedado una o dos.


''Encuentro a los pesimistas, si no agradables, al menos sinceros. Siempre sabes lo que un pesimista está pensando, y si no es así, te lo acabará diciendo. En cambio, un optimista siempre me ha llamado la atención, pero como un impostor, yendo siempre por ahí con la nariz en las nubes, como si viviera en un mundo mejor que tú o yo, una tierra llena de prados verdes calentitos donde da el sol siempre y nunca hay una sequía por ello. No solo eso, el optimista siempre está criticando hipócritamente tu negatividad, como si fuera un defecto de nacimiento'' 

Sabias palabras de la mano de Christopher Orlet.




 
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