domingo, 9 de noviembre de 2014 0 opiniones

¿Por qué los hombres mean fuera del váter?


   Cuando estás meando no hablamos de la atención prestada al evento. El suceso está influenciado por más factores: cuánto tiempo quieres estar meando, qué tipo de calzoncillos y pantalones llevas, si llevas corbata, si el váter es tuyo o de otro, si tienes frío, si en el baño huele bien, etc... Así que si los astros no están alineados, te das cuenta que has dejado un charco pequeño al lado del váter. Evidentemente, uno que no observas y no la limpias. 

   De hecho todo parte del modo en el que estamos hechos. No tenemos en la polla una tubería perfectamente recta, bien pulida al final, alimentada con una presión atentamente controlada. Pues no. Mear, siendo hombre, es como echar la lotería. Hay un montón de variables, las cuales voy a apuntar solo diez, para que veáis que miccionar es un asunto bastante importante. 

   Primero: hay que tener en cuenta que por ahí no solo pasa el pis. No lo digo porque pudieran quedar residuos por el camino, sino para que os deis cuenta de que es una tubería compleja, multifuncional. Es como una impresora con fax y escáner, que llega a hacer, en vez de una cosa bien, tres mediocres.

Segundo: también hay que tener cuenta que somos los descendientes de unos mamíferos  que no solo meaban, sino también marcaban su territorio con orina. No necesitaban un chorro perfecto y afinado, sino uno con efecto spray. Que ahora consigamos mear en el interior de un círculo de unos 30-40 cm de diámetro es todo un logro, si miramos de donde venimos...

Tercero: fallar es humano. ¿Os parece normal no atinar en una portería de 7 metros de longitud con una pelota del mismo tamaño que una cabeza? ¿Os parece humano romper una taza de 5 centímetros poniéndola en una mesa de dos metros? Entonces, ¿por qué os parece anormal y escandaloso que no que a veces nuestra puntería parezca la de una escopeta de feria?

Cuarto: estamos hablando del factor tiempo. Si me llevo mucho aguantando, mis gestos son más rápidos, menos precisos y la presión de la orina está algo mayor. ¿Habéis visto qué le pasa a un bombero con la manguera cuando accionan el grifo? 

Quinto: si tengo frío, o si tengo las manos frías, se van a la mierda la precisión y sincronización. Os explico: llego a sacármela del pantalón, y antes de que me dé tiempo de dirigirla hacia el váter, ella reacciona al frío y empieza sola. Y eso es porque ella está caliente todo el tiempo. Me ha pasado de que se me congele la nariz, las manos, los pies... Nunca la polla. No me extraña que sea sensible; protegiéndose del frío, asegura la perpetuación de la especie.

Sexto: no está bien que nos juzguéis. Las chicas mean sentadas de modo natural. En cuanto a nosotros, lo natural es mear de pie, por donde pillemos, como nuestros ancestros sin el don del habla. 

Séptimo: nos cuesta aprender. Necesitamos, cómo mínimo, unos 10-20 años, para dominar medianamente la técnica de mear en el váter de casa. Distancias, ángulos... hay una filosofía entera, una filosofía deportiva casi, diría yo.¿Nos pides que saquemos la misma puntuación en baños de fuera que en casa? Imposible. Juegas fuera, no conoces cómo es el terreno...

Octavo: no nos pidáis precisión cuando estemos borrachos. Sí estáis de acuerdo a la hora de no conducir borracho pero pretendéis que meemos con la misma precisión con la que opera un cirujano.  
Noveno: buscando charquitos no observáis las gotitas de orina de las paredes, el lavabo, el espejo, la puerta. Esto es porque no conocéis nada de la técnica del meneo de la polla después de orinar. Intentad vaciar una botella de agua, meneándola, y veréis si todo va para el lavabo. ¿Lo habéis entendido? El charquito es el mal menor...

Y por último, aunque no menos importante: ¿Qué más da si hemos meado un poco fuera del váter? Cuando nos tomáis por vuestro hombre no nos preguntáis si sabemos mean como en un campeonato mundial, sino os interesan cosas: si follamos bien, si bebemos muchos, si somos violentos, celosos... Está mal introducir reglas después de que haya empezado el juego, esto lo dice hasta la biblia.



 
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